En el día de mayo, justo después de dejar a su novio, Evelyn McHale, de 23 años de edad, escribió una nota. ‘Él es mucho mejor sin mí… yo no sería una buena esposa para nadie…’. Después lo tachó. Fue hacia la plataforma de observación del Empire State Building. A través de la niebla miró la calle, 86 pisos más abajo. Entonces ella saltó. En su desesperada determinación se liberó de sus reveses y golpeó una limusina de Naciones Unidas aparcada junto a la acera. A través de la calle el estudiante de fotografía Robert Wiles oyó un choque explosivo. Solo cuatro minutos después de la muerte de Evelyn McHale, Wiles consiguió esta foto de la violencia de la muerte y su compostura.”
La muerte alcanza una belleza difícil de superar. Se convierte en un sueño. Evelyn McHale, quien como un ángel  se hiciera un lecho metálico para fijar su mente en una luminosa eternidad, Evelyn mantiene una pureza inmarcesible, acomodándose en la hendidura del auto como quien hace una almidonada fractura en el tiempo-espacio.

En el día de mayo, justo después de dejar a su novio, Evelyn McHale, de 23 años de edad, escribió una nota. ‘Él es mucho mejor sin mí… yo no sería una buena esposa para nadie…’. Después lo tachó. Fue hacia la plataforma de observación del Empire State Building. A través de la niebla miró la calle, 86 pisos más abajo. Entonces ella saltó. En su desesperada determinación se liberó de sus reveses y golpeó una limusina de Naciones Unidas aparcada junto a la acera. A través de la calle el estudiante de fotografía Robert Wiles oyó un choque explosivo. Solo cuatro minutos después de la muerte de Evelyn McHale, Wiles consiguió esta foto de la violencia de la muerte y su compostura.”

La muerte alcanza una belleza difícil de superar. Se convierte en un sueño. Evelyn McHale, quien como un ángel  se hiciera un lecho metálico para fijar su mente en una luminosa eternidad, Evelyn mantiene una pureza inmarcesible, acomodándose en la hendidura del auto como quien hace una almidonada fractura en el tiempo-espacio.